Caso 01
Secuestro
Toma de rehenes, graves privaciones de la libertad y otros crímenes concurrentes cometidos por las FARC-EP
13 Jul
2018
Etapa de inicio de reconocimiento
Oct
Nov
2018
Recepción informes
Abr
2019
Citación versión voluntaria
26 Abr
2019
Audiencia verificación régimen de condicionalidad
30 May
2019
Apertura incidente verificación régimen de condicionalidad
13 Sep
2019
Pérdida beneficios
23 Sep
2019
Primer acto reconocimiento colectivo
4 Oct
2019
Audiencia verificación régimen de condicionalidad
20 Mar
2020
Fecha planeada inicio audiencias
Sep
Oct
2021
Audiencias observaciones de víctimas
21 - 23
Jun
2022
Audiencia reconocimiento caso 01
03 - 05
Ago
2022
Audiencia observaciones versiones voluntarias
20 - 24
Feb
2023
Audiencias de observaciones de víctimas
Mar
Abr
2023
Audiencias de observaciones de víctimas
14 - 16
Jun
2023
Audiencias de observaciones a versiones voluntarias
4 Jul
2023
Audiencia observaciones de víctimas
6 Jul
2023
Audiencia de observaciones de apoderados de comparecientes
Sep
2023
Audiencias de observaciones a versiones voluntarias
Mar
2024
Audiencias de observaciones a versiones voluntarias
26 Abr
2024
Audiencia reconocimiento
29 - 30
Abr
2024
Audiencias de observaciones a versiones voluntarias
May
2024
Audiencias de observaciones a versiones voluntarias
Jun
2024
Audiencias de observaciones a versiones voluntarias
Jun
2024
Audiencias de observaciones a versiones voluntarias
Jul
2024
Audiencias de observaciones a versiones voluntarias
13 - 22
Ago
2024
Audiencia de observaciones
24 - 25
Nov
2024
Audiencia reconocimiento
24 Jun
2025
Audiencia Regional de Reconocimiento de Verdad por los secuestros del extinto Bloque Noroccidental de las Farc -EP. Caicedo
27 Jun
2025
Audiencia Regional de Reconocimiento de Verdad por los secuestros del extinto Bloque Noroccidental de las Farc -EP. Medellín
En el año 2018 se inició la instrucción del Caso 01 denominado: Toma de rehenes, graves privaciones de la libertad y otros crímenes concurrentes cometidos por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP), que prioriza los secuestros cometidos por esta extinta guerrilla desde 1982 hasta 2012.
Los crímenes de guerra y de lesa humanidad que se han imputado en este caso son la toma de rehenes y graves privaciones de la libertad y otros crímenes concurrentes, como: homicidio, tortura, tratos inhumanos y degradantes, violencia sexual, desaparición forzada y desplazamiento forzado.
La investigación se ha desarrollado metodológicamente “de arriba a abajo” con la estructura de la antigua guerrilla, es decir, se comenzó determinando la responsabilidad de los miembros del antiguo Secretariado de las FARC-EP, quienes fueron los máximos comandantes. Posteriormente, el proceso ha continuado con la determinación de la responsabilidad de los máximos responsables de las estructuras regionales: los Bloques Oriental, Occidental, Noroccidental, Caribe, Magdalena Medio, Sur; y el Comando Conjunto Central (CCC) o Bloque Central.

En el proceso investigativo se han identificado y caracterizado distintos roles y responsabilidades en la perpetración de la violencia, también se han identificado diversos tipos de secuestro y la participación de cada estructura en estos. Se concluyó que las privaciones de la libertad se llevaron a cabo en coherencia con las siguientes intencionalidades, que configuraron patrones macrocriminales:
Los patrones se expresan en todas las estructuras de las FARC – EP, su recurrencia en distintos frentes se explica en la dinámica territorial de la guerrilla; el número de combatientes que conformaba cada estructura; su capacidad militar y de control social, y la existencia de diversas fuentes de financiación. Otros factores que incidieron en la dinámica de los secuestros fueron la presencia y capacidad de control territorial, dado que esta práctica se expandió siguiendo el crecimiento de las FARC – EP en diversas regiones.
Las actuaciones de la guerrilla propiciaron un grave sufrimiento a las víctimas, por lo menos 21.396 personas. La privación de la libertad es, en sí misma: “una situación límite que pone en crisis todas las facetas de la vida” (Auto 019 de 2021, 241). La vida como era conocida deja de ser tal, se interrumpe el proyecto de vida; la persona está obligada a permanecer bajo constante vigilancia sin posibilidad de intimidad y desarrollo autónomo; forzada a obedecer a sus captores en procura de su integridad y sobrevivencia; separada de su red de apoyo, de los motivos de realización personal; imposibilitada para tomar decisiones sobre su existencia, las condiciones en que quiere vivir y lo que desea hacer. En suma, la privación de la libertad condujo a la erosión de la dignidad.
Los daños sufridos se configuraron por efecto de las difíciles e indignas condiciones en que las víctimas permanecieron bajo el control de las FARC-EP, porque estuvieron reducidas a una completa indefensión y a una movilidad limitada. Adicionalmente, las personas secuestradas fueron expuestas a la confrontación armada entre la guerrilla, la fuerza pública y los grupos paramilitares, así como a las inclemencias del clima.
La falta de atención y exacerbación de las dolencias y padecimientos en el cautiverio, dejaron en las víctimas graves secuelas, que en muchos casos permanecen hasta hoy. Fue también motivo de angustia, preocupación y miedo en las víctimas que, además de notar su propia disminución física, se sentían más vulnerables, pues la consecuencia del incumplimiento a las demandas en las jornadas junto a la tropa era el asesinato; las amenazas al respecto eran constantes, frente a las cuales se experimentaba intensa impotencia (Auto 02 de 2023).
En consecuencia, las víctimas estuvieron expuestas a humillaciones y maltratos psicológicos que generaron daños de distinta índole; además de provocar angustia, miedo, zozobra, también causaron afectaciones en el sueño, el apetito, la autoimagen y el buen nombre.
Los delitos de los que se ocupa este caso no sólo causaron dolor y daño en las personas que las FARC – EP retuvieron, sino que impactaron a sus familias y comunidades. El sufrimiento se produjo, entre otras razones por la incertidumbre ante el desconocimiento del paradero de las personas plagiadas, de su estado, del silencio de sus captores y de la imposibilidad de honrar y despedirse de quienes en el cautiverio fueron asesinados, cuyos cuerpos en muchos casos no fueron entregados y se encuentran desaparecidos hasta el día de hoy.
Así mismo, se generaron afectaciones en la vida cotidiana pues los vínculos que se habían construido y los roles que tenían quienes estaban secuestrados fueron imposibles de reemplazar. Adicionalmente, se experimentó impotencia y culpa ante la imposibilidad de cuidar y proteger a las víctimas y de hacer los pagos solicitados.

La vida de las víctimas cambió ante la ausencia, el dolor y la incertidumbre, así como por los impactos económicos que produjo el secuestro. La vida como era conocida se transformó y muchas veces quienes retornaron a la libertad lo hicieron en condiciones de vulnerabilidad y empobrecimiento, que no eran conocidas o habían sido superadas en el pasado.
Finalmente, fueron anuladas las contribuciones de quienes estaban bajo el poder de la extinta guerrilla y de sus familias a la vida comunitaria, el desarrollo económico y la generación de empleo en sus territorios.
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